EL PELO HOY (DONDE HAY PELO HAY ALEGRÍA)


El cómico Larry David declaró una vez que él no era gracioso hasta que empezó a perder el pelo. Refiriéndose habitualmente a «su comunidad», el personaje de David en la serie Curb your Enthusiasm utiliza su aflicción para acusar a quienes cuestionan su comportamiento en esta comedia de costumbres. David, que interpreta una versión de sí mismo en la serie, se enfrenta a situaciones sociales incómodas y a sutiles malentendidos. A través de ellos surge la oportunidad de satirizar aquellos habituales gestos de aparentar virtud, dirigiendo el desprecio y la vergüenza hacia un prejuicio latente aunque dominante que afecta a las personas con poco o ningún cabello.

El pelo es una sustancia peculiar que muere tan pronto como aparece a la vista. Aunque los folículos situados debajo de la piel contienen células vivas, lo que llamamos cabello está compuesto por queratina muerta y endurecida. El pelo está muerto, es la muerte misma. La calvicie, en todas sus formas agonizantes, es una especie de vida después de la muerte. Las víctimas, predominantemente masculinas, aunque no exclusivamente, se deslizan lentamente hacia otro reino de la realidad, una dimensión construida a partir de la vulnerabilidad, la ausencia y la pérdida. Cuando las personas se encuentran en esa situación, algo cambia: La perspectiva.

La calvicie es un símbolo de transformación, una apariencia exterior que brilla con la verdad de que en el interior hay un vacío que nos une a todos, una vida interior que se precipita hacia la muerte. La calvicie es una forma de reencarnación, un desarrollo que permite, si no obliga, al ser humano a aceptar lo negativo y seguir adelante sin necesidad de esperanza, pero sí de un sombrero.

La vanguardia histórica estaba plagada de calvicie, desde la Bauhaus hasta la Factory; el siglo XX dio a conocer a importantes artistas calvos cuyas búsquedas revolucionarias y calvicie han cambiado la forma en que nos encontramos con la cultura. Lo han logrado aprovechando esta diferencia de perspectiva inaccesible para quienes no pertenecen a la comunidad calva.

Pablo Picasso no tiraba su ropa vieja, ni se cortaba el pelo ni las uñas, porque temía perder «partes de su esencia», pero ¿quién podría negar que, cuando aceptó su calvicie y se deshizo de su flequillo, dejando al descubierto la verdad, se convirtió en un icono de una forma que antes había sido imposible? La muerte y su impulso son la esencia que el artista temía perder. La energía de la obra de esta pequeña figura titánica es la necesidad de experimentar el miedo a la destrucción.

La pintura es una expresión de nuestra lucha por comprendernos a nosotros mismos. Es interesante que utilicemos pinceles hechos de pelo animal o una simulación del mismo para representar y abstraer lo que sabemos de nuestra propia experiencia. La muerte y el barro de colores como herramientas para interpretar el mundo.

Andy Warhol era famoso por llevar pelucas. Al principio por vergüenza y más tarde como medio para mitificar su persona, como una gran flecha que apunta a la verdad que se esconde bajo el peluquín. Se ha escrito y dicho mucho sobre las pelucas, pero poco se ha hablado de la relación del artista con la calvicie y la muerte. La fascinación de Andy por la muerte era un intento de afrontar su calvicie. Sin disimular nada, las pelucas ahora son libres, tienen vida propia, y se exhiben en todo el mundo.

Joseph Beuys intentaba mitificarse a sí mismo y también el papel del artista. Su lucha contra la pérdida de cabello era incongruente con su actitud de poseurvanguardista o chamánico, ecologista y danzante. Empezó a llevar un sombrero al estilo Indiana Jones que lo caricaturizaba lo suficiente como para hacerle parecer heroico o desnudo sin él. Cómo explicar las imágenes a una liebre muertaes una obra que habla por sí misma, es su obra maestra calva. Aunque la historia del arte ha interpretado una obra rica en simbolismo, el propio Beuys dijo que la pieza era una contemplación sobre el pensamiento y el habla. Para mí, es claramente un intento de reactivar la producción de células de queratina en el cuero cabelludo del artista utilizando miel y pan de oro, para crear una inversión alquímica de los materiales. Beuys hablaba a la liebre muerta (pelo muerto) como un botánico aficionado habla a sus plantas, fomentando el crecimiento a través de una conversación unilateral.

El autor calvo Jean Luc Godard traduceEl Rey Lear de Shakespeare en una búsqueda postapocalíptica para redescubrir la cultura, cuyo conocimiento ha sido borrado por el desastre nuclear de Chernóbil. El director interpreta el papel del profesor Pluggy, un inventor y ermitaño cuyos experimentos e investigaciones se dirigen hacia algo ilusorio a lo que él se refiere como la «imagen». Godard disimula su familiar aspecto calvo con un tocado hecho de adornos tintineantes y cables de vídeo y audio. «Su pelo está hecho de cables de alta fidelidad», explicó Godard, «para poder conectar su cabeza directamente a lo desconocido». Godard fue un radical calvo hasta el final de su vida, a la que puso término con asistencia médica, su último acto controvertido.

Pero no necesitamos cables ni pelucas para acceder a lo desconocido, ni siquiera necesitamos ser calvos. Está ahí, en el espejo, reflejándose cada vez que miramos. Se nos da la oportunidad de cambiar nuestra perspectiva con cada pintura que encontramos. Cada canción o pieza musical que escuchamos, cada obra de arte se sitúa en algún lugar de lo desconocido. ¿De qué podemos estar seguros? ¿De que para algunos el pelo es cosa del pasado? El arte no explica, no proporciona respuestas, seguridad ni protección. Nos expone a los elementos, nos desnuda. Si un artista es bueno, da un vuelco a nuestra visión del mundo. El arte nos recuerda que todos somos las mismas criaturas vulnerables y aterrorizadas que intentamos fingir no ser, luchando por mantener el pelo en la cabeza y la cabeza sobre la superficie.




Owen Piper

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